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Rev Esp Quimioter 2021; November 15

Dosis vacunales de recuerdo o adicionales en pacientes vacunados frente a COVID-19

ALEJANDRA GARCÍA-BOTELLA, ALBERTO GARCÍA-LLEDÓ, JAVIER GÓMEZ-PAVÓN, JUAN GONZÁLEZ DEL CASTILLO, TERESA HERNÁNDEZ-SAMPELAYO, MARI CRUZ MARTÍN-DELGADO, FRANCISCO JAVIER MARTÍN SÁNCHEZ, MANUEL MARTÍNEZ-SELLÉS, JOSÉ MARÍA MOLERO GARCÍA, SANTIAGO MORENO GUILLÉN, FERNANDO RODRÍGUEZ-ARTALEJO, JULIÁN RUIZ-GALIANA, RAFAEL CANTÓN, PILAR DE LUCAS RAMOS, EMILIO BOUZA

Published: 15 November 2021

http://www.doi.org/10.37201/req/149.2021

Varias organizaciones sanitarias, fundamentalmente de países occidentales, han autorizado recientemente el uso de una dosis de refuerzo de la vacuna frente al COVID-19 para pacientes previamente vacunados con vacunas mRNA, con criterios no siempre coincidentes.
El Comité Científico de COVID, del Ilustre Colegio de Médicos de Madrid (ICOMEM) ha recibido y se ha formulado diversas preguntas sobre esta situación, a la que el grupo ha tratado de dar respuestas, tras deliberación y consenso.
La eficacia de las vacunas administradas hasta el momento está fuera de toda duda y han logrado disminuir, fundamentalmente, las formas graves de enfermedad. La duración de esa protección no se conoce bien, es diferente en distintos individuos y para distintas variantes del virus y no es fácilmente predecible con pruebas de laboratorio.
Los datos sobre el impacto real de una dosis complementaria o “booster” en la literatura científica son escasos por el momento y su aplicación en grandes poblaciones como las del estado de Israel pueden asociarse a una disminución del riesgo de nuevos episodios y episodios graves en el corto periodo de observación disponible.
Carecemos también de datos suficientes sobre la seguridad y potenciales efectos adversos de estas dosis complementarias e ignoramos el momento idóneo de administrarlas en distintas situaciones.
En este estado de cosas, parece prudente administrar dosis complementarias a aquellos expuestos a un mayor riesgo, como pueden ser los individuos inmunodeprimidos y las personas mayores. Por el contrario, consideramos que no es este el momento de acelerar improvisadamente una administración masiva de una tercera dosis a otros grupos de población menos expuesta y de menor riesgo, sin esperar la adecuada información científica, que sin duda irá llegando paulatinamente.
No creemos que esta posición, sea incompatible con las advertencias prácticas y éticas que realiza la Organización Mundial de la Salud a este respecto.

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