El paciente persistente
Érase una vez un paciente llamado Almendruco, duro y pertinaz, como el ídem, pero también de un exquisito fondo, con un corazón muy proclive a los géneros lamineros, en su sentido figurado. Todo el mundo le quería, todo el orbe le ponderaba… ¿Todos…? Bueno, no todos. Su médico de cabecera, el doctor Sinfonio, lo […]
